Durante más de 80 años la industria repitió los mismos modelos:
Curvas de accidentes.
Pirámides de seguridad.
Programas culturales simplificados.
Prometían algo simple:
“Si controlas los incidentes pequeños, evitarás los grandes.”
Pero la historia industrial muestra otra cosa.
Explosiones.
Incendios.
Colapsos operacionales.
Siguieron ocurriendo en organizaciones que cumplían perfectamente con esos modelos.
Entonces aparece la pregunta incómoda:
¿Y si el problema no es cómo aplicamos los modelos… sino los modelos mismos?